Nuestros primeros días en González Catán

Tras casi 13 horas en avión y un movido viaje en furgoneta a González Catán fuimos recibidos con mucha ilusión y entusiasmo.

La gente de la casa nos esperaba con los brazos abiertos y con ganas de saber nuestra historia. Nosotros por nuestra parte, encantados y algo sorprendidos nos dejamos llevar y enseguida nos sentimos uno más.

Después de un día de adaptación rápidamente nos pusimos con las tareas que nos habían encomendado. La mitad de nosotros fuimos a la colonia, lugar en donde los niños con diversos problemas en casa van a pasar las vacaciones de invierno. Otros nos encargamos de diversos proyectos que ya estaban en marcha como ir a arreglar un parque o pintar la pista de baile.

Sin duda, esta experiencia nos ha abierto los ojos y nos ha ayudado a pensar diferente. Cosas que salieron a la luz la reunión que tuvimos el segundo día.

Ya hemos aprendido mucho, y esto acaba de comenzar.