Capital federal

Recién llegados a Buenos Aires, y ahí tenemos la ciudad a nuestros pies.

Creo que las ciudades no son sus edificios, ni sus rascacielos más altos o los más emblemáticos. Las ciudades no son ni siquiera sus amaneceres o sus parques o sus puentes, por bonitos, por largos o por espectaculares que sean.

Las ciudades no son sus personas, las ciudades tampoco son sus fachadas, o sus banderas, o sus ríos o sus mares. Ni sus paredes, aunque a veces estas paredes sean paredes pintadas o paredes que hablan o gritan más que sus políticos.

Las ciudades no son las calles que ves desde la ventanilla del colectivo, o desde lo alto de un edificio que desafía el cielo, o el asfalto. Ni las aceras que pisamos cuando vamos de una calle para otra o de una plaza para otra o de un monumento para otro.

Esta claro que ninguno de nosotros vinimos como turistas, pero Buenos Aires no dejo a nadie de los nuestros indiferente. Poco tardamos en enamorarnos de sus calles, sus colores, su gente.

Las ciudades son, bueno, o eso creo yo, lo que nos recuerdan, lo que hemos vivido en ellas o lo que nos proyectan en la distancia.

Hay ciudades que tienes que visitar, puentes que tienes que cruzar, sueños que tienes que perseguir y personas a las que tienes que cuidar.