Mover montaNNAS

Despues de tres semanas de trabajo.

Despues de tres semanas en Karemeno, las casas que empezamos a construir comienzan a tomar forma. Primero cavamos los cimientos y despu’es aprendimos a mezclar cemento.A pesar de ser una prioridades una obra de poca envergadura por lo tanto, no se alquila maquinaria. Solo disponemos de una compactadora de cemento que extrae el aire y evita que queden huecos cuando se vierte la mezcla en el forjado.

Mezclando cemento

La mezcla est’a compuesta de cemento, arena y, si es necesario, grava. Primero se cargan un n’umero de carretillas de arena y otro n’umero proporcional de cemento. Al comienzo se forma una montanna que luego se divide en dos que con mucho movimiento de las palas se convierte en una argamasa de color cenizo. No sab’iamos la cantidad de fuerza y energ’ia que requiere mezclar cemento. Puede que sea la tarea m’as agotadora de todas las que hemos aprendido aqu’i. Los trabajadores de la obra lo hacen con una destreza que parecen hacerlo sin esfuerzo. En alg’un momento me pareci’o que mezclar cemento es como mezclar harina, con la mantequilla y los huevos para hacer un bizcocho. Y aqu’i, en este voluntariado, cada vez que comenz’abamos a mezclar cemento y aparec’ia esa primera montanna de mezcla la llam’abamos Monte Kenia.

De izquierda a derecha James, Jon, David y George

Karemeno, la regi’on en que nos encontramos, se encuentra casi a los pies de las montannas Aberdare y cuando las nubes lo permiten, se puede ver con nitidez el Monte Kenia. Hemos necesitado semanas y paciencia para finalmente verla. As’i que las montannas siempre est’an presentes. Ver como se levantan las casas que estamos ayudando a construir, es sorprendente y da gran satisfacci’on. Casi como ver el Monte Kenia. Construir una casa en un voluntariado es como mover montannas, aunque a los ojos solo sean de arena y cemento.

ULTIMOS DIAS DE ESCUELA

El d’ia 30 de julio termin’o el tercer trimestre para los chavales. Esta vez tienen vacaciones por un periodo de 4 semanas. La ultima la dedicaron a los examanes y al regreso deberan realizar mas examenes. La vida de los alumnos de secundaria aqui es muy exigente. Algunos se han quedado en Karemeno porque sus familias viven demasiado lejos. Antes de que se fueran les dimos las gracias por habernos acogido de forma tan c’alida y por haber mostrado tanta curiosidad por nosotros y por nuestros lugares de origen. Nos levantamos a las 6 de la mannana para despedirlos. La escuela parece mucho m’as grande sin ellos.

La misma tarde que despedimos a los alumnos de la escuela secundaria volvimos a la escuela primaria para pasar una tarde de juegos con los alumnos. Los seis voluntarios nos dividimos en 3 parejas y cada uno preparamos un juego. Los ninnos y nosotros lo pasamos en grande.

La selva tropical de Aberdare

De izquierda a derecha y de arriba a abajo, el guarda forestal, Ernest, Jon, Eugenia, Paias, Camille, Rocio, Nerea y Asi.

Uno de los lugares para visitar es el Parque Nacional de Aberdare. El tiempo en esta ‘epoca es inestable as’i que no sab’iamos si la furgoneta podr’ia transitar por los caminos que probablemente estar’ian llenos de barro. Por suerte y a pesar de las nuebes, pudimos visitar esta selva tropical tan m’agica. No solemos asociar Kenia con un paisaje de verde tupido con arboles entrelazados con bamb’u. Asi es Aberdare. Todo el grupo de voluntarios pudimos ver manadas de elefantes, zebras y bufalos. Una excursi’on preciosa que recomendamos a todos los que vengan aqu’i.

En este viaje tambi’en nos acompanno Paias, que trabaja en la escuela. Uno de los aspectos mas interesantes del voluntariado es compartir tiempo y experiencias con los keniatas. Estas semanas estamos trabajando codo con codo con los albanniles y estamos conociendo a los profesores del colegio.