EMPEZAMOS A SUMAR

La dimensión temporal es algo tan relativo como que un segundo puede parecer toda una vida o, como nos ha pasado a nosotros, una semana consumirse sin apenas darse cuenta. Por eso, pasamos otra vez por aquí para contaros cómo van nuestras vivencias.

 

En esta zona del mundo, el sudeste asiático, es época de monzón lo que se traduce en lluvia constante, a veces durante horas; casi días enteros. Estas condiciones imposibilitan un poco la continuidad en el trabajo de campo que teníamos organizado (para quien nos lea por primera vez: el cementado de un camino)  Pero estas condiciones algo adversas no nos paran y, como reza el título que encabeza esta entrada, ya hemos empezado a sumar, haciendo gala del lema que nos trajo hasta aquí: Yo sumo.

Nuestro primer sumando lo hemos puesto con nuestro trabajo físico. Durante dos días a la semana aportamos nuestro granito de arena al cementado del mencionado camino, que facilitará el acceso a la escuela. El idioma no ha sido una barrera para que la colaboración que prestamos a los trabajadores que se encargan de la obra sea fluida. Como bien aprendimos en nuestra formación, una de las funciones básicas del voluntario es empezar a formar parte del ambiente. Ser un elemento más del mismo.

Como hemos dicho más arriba, las condiciones meteorológicas no siempre nos permiten trabajar en el camino, por lo que, con el permiso del Hermano Philip, hemos empezado a prestar nuestra ayuda pintando una de las nuevas casas del hogar “Blue Sky Home”, donde residen una treintena de alumnos del colegio.

 

 

El siguiente sumando que aportamos a la ecuación es en el día a día de las aulas. Hemos comenzado a impartir clases de inglés en distintos cursos, así como dar apoyo en las clases del Hermano Víctor y otros profesores.

 

Es gratificante observar como, a pesar de todas las dificultades que tienen, la mayoría de niños se esfuerza en progresar y aprender un idioma que, debido a las diferencias en el alfabeto, se les hace tan complicado. 

Nuestra participación en el entorno educativo les regala cambios en su rutina que les hace felices, disfrutan con nuestras explicaciones (la barrera idiomática hace que los signos sean parte de nuestro día a día, con las situaciones graciosas que ello genera) y los juegos que realizamos con ellos les ameniza su estancia en las aulas. Nos gusta pensar que esto les impulsará a seguir adelante en su formación académica. Es en sitios como este donde más se puede ver el espíritu de San Juan Bautista de la Salle, en el camino y entrega en la educación de los que menos tienen.

De esta manera, es el colegio otro ambiente en el que ya empezamos a ser parte del paisaje, donde cada vez llamamos menos la atención y donde no son solo ellos los que se ven aportados, si no nosotros también recibimos multitud de estímulos para seguir en nuestro camino de cambio personal.

Como podéis observar nuestro día a día tiene ocupaciones, pero no podíamos dejar de hablaros de otro de los sumandos básico de nuestra operación, los chicos y chicas del “Blue Sky Home”.  La casa donde estamos instalados comparte espacio con el hogar que tienen estos niños dentro de las instalaciones del colegio.

 

A parte de la convivencia diaria y los talleres que realizamos con ellos, todos los días compartimos cena, convirtiéndonos de esta manera en un elemento más de su día a día; pasando de la vergüenza y el respeto inicial que nos tenían, a una complicidad que les lleva a interactuar con nosotros de manera natural, compartiendo desde juegos hasta bailes

   

Por último, nuestra relación con la comunidad de Hermanos que nos acoge no puede ir mejor. Por un lado, el incansable Hermano Víctor, que a pesar de a su edad sigue al pie del cañón y es una referencia tanto para los otros Hermanos, como para los profesores y, por supuesto, para todos los niños, que le adoran. Para nosotros es un referente y, bajo sus directrices, hemos empezado a trabajar en el proyecto.

 

Por otro lado, el Hermano Philip (que se encarga de muchos proyectos de construcción en la escuela)  el Hermano Mathew y St el Hermano Stephen están ejerciendo de anfitriones en nuestra llegada a Tailandia. El pasado fin de semana (cuando el ritmo de trabajo desciende en la escuela) nos prepararon varias excursiones junto a un grupo de voluntarios franceses de un colegio de La Salle en París (que están en la ubicación original de las escuelas de Bambú, la escuela actual se encuentra a unos kilómetros) Pudiendo conocer varios templos, pagodas y ver la vida en el pueblo de Sanghlaburi, con su impresionante puente de madera sobre el río (el segundo más grande del mundo de los de su categoría) También hemos compartido cena y un día de excursión en una casa flotante por el río.

Decíamos al comenzar que empezábamos a sumar y como podéis ver, los días pasan y cada vez estamos más aclimatados a un nuevo entorno, una nueva cultura, al clima lo que nos permite seguir añadiendo elementos a nuestra suma esperando que el resultado final sea lo más grande posible. Os seguiremos contando como  crece esta operación, pero de momento creemos que va por buen camino.

 

4 pensamientos en “EMPEZAMOS A SUMAR”

  1. Me enorgullece contar con una persona de mi familia en vuestro equipo,y ver a través de vuestros comentariosy fotos, vuestra cara de felicidad y satisfacción.
    Ánimo y felicidades a tod@s por ésta experiencia que estáis viviendo.
    A seguir +++++!!!

  2. Estais haciendo una labor encomiable. No todo el mundo es capaz de hacer lo que haceis vosotros. Adelante y a seguir “SUMANDO”, como dice vuestro lema.

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