Chapter 5 ” Día de la Madre”

 

Tailandia es un país extremadamente monárquico ; hasta el punto de que hablar mal del rey puede suponer ir a la cárcel una temporada. Es especialmente llamativo el hecho que vayas por donde vayas te encuentras retratos del rey y banderitas tanto de Tailandia como amarillas que representan al rey.

Por consiguiente no es difícil aceptar que el día de la madre sea el día de cumpleaños de la reina, el 11 de Agosto.Este año cae en Sábado por lo que el lunes es festivo, y en los colegios se celebra el jueves o el viernes.En el caso del grupo de trabajo de Raquel, lo celebramos el Jueves en las escuelas de bambú, donde están los niños que todavía no entienden perfectamente el Tailandes.

Este día se cambian las banderas por el color azul de la reina, los niños iban todos muy guapos y iban bien vestidos e incluso maquillados.Estaban con las madres y en  el caso de que ellas trabajasen venían tías. Estaban con las madres y en el caso de que ellas trabajasen venían tías y abuelas. Conocimos a una mujer filipina que había creado una casa donde cuidaba de 40 niños, 6 de ellos estaban en las escuelas. Los niños hicieron bailes y después de cda uno se arrodillaban frente al retrato de la reina. También  les dieron regalos, que eran chanclas y material escolar . Lo que más nos llamó la atención fue el cariño hacia nosotros sin apenas conocernos. Nos pusieron comida de fiesta : arroz 8 indispensable en este país),noodles y alitas de pollo., a las escuelas. Nos ha llamado mucho la atención que cuando hemos llegado estaban todos en fila, en silencio y escuchando música clásica tailandesa o actual ” mindfullness”. Después nos hemos dividido , dos de nosotros en cada clase y hemos intentado enseñar inglés a los niños.Algunos son tranquilos pero la mayoría, como les llaman ellos son unos little monkeys. Después de comer hemos estado jugando a juegos como el bulldog, el pañuelo, el pato cua, el escondite inglés…. A pesar de ser un poco difícil comunicarse, nos hemos divertido muchísimo. Una experiencia que recordaremos para siempre.

Isabel Ibañez

Hoy 10 de agosto también se ha celebrado el día de la madre en Parmenia, la escuela donde estamos instalados y donde realizamos los trabajos de voluntariado.

Aquí nos hemos reunido todos en el patio cubierto/gimnasio/salón de actos, donde en un altar presidía una imagen de la reina de Tailandia. La ceremonia ha comenzado con un discurso hacia la reina y algunos cantos. Le han seguido muchos bailes organizados por las niñas de la escuela e incluso ha habido entrega de premios tanto a madres como a alumnos. Tras este festival tan ameno y divertido ha llegado el momento culmen de la celebración: todos los niños fueron delante de sus madres, las cuales estaban sentadas en unos bancos en un lado de la sala, y se han arrodillado frente a ellas ofreciéndoles una flor blanca con un imperdible para que pudieran colocársela en la ropa. Ha sido entonces cuando todos nuestros ojos se han humedecido ante aquella entrañable imagen de cariño y respeto. Pero entonces, nuestra mirada ha echado un vistazo por toda la sala y hemos podido comprobar que había niños sentados en el lado opuesto a las madres. Una de las niñas lloraba, y no hemos dudado en acercarnos a darle un abrazo, pues ella no tenía madre a quien poder colocarle la flor. Las lágrimas no cesaban de correr por nuestras mejillas cuando una profesora ha dejado que la niña le colocara la flor en su camisa. Emoción, tristeza y cariño eran sentimientos encontrados que luchaban unos con otros en nuestros corazones. Julie, la niña de la que hablo, ha acogido con cariño y agradecimiento nuestros abrazos y finalmente nuestra compañía ha conseguido que su ánimo mejorara.

Después de tan intensa secuencia, se han colocado mesas y bancos por la sala y se han servido cazuelas enormes con sopa y nuddles para repartir a las familias y hacer una comida común entre todos. Y después de comer, las familias y los alumnos se fueron a sus casas para comenzar a disfrutar este fin de semana largo que les esperaba, ya que será el martes cuando vuelvan a la escuela.

Podemos decir que esta experiencia en Parmenia nos ha tocado el corazón de una manera nueva y estamos infinitamente agradecidos de haber podido compartir algo tan especial y tan lleno de preciosos sentimientos.

Teresa de Mendoza 

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