Primera semana: Preparando la llegada de los niños

Llevamos una semana en Paraguay y nos sentimos como en familia dada  la acogida y cercanía de los Hermanos, Hermanas y Comunidad educativa. Esta primera semana el grupo de voluntarios nos hemos dedicado a los preparativos para el regreso de las vacaciones de invierno de los niños: hemos realizado la limpieza de distintas zonas de la escuela, acondicionado el aula de informática, y organizado las clases y actividades que se desarrollarán durante nuestra estancia en el chaco paraguayo.

A mitad de semana partimos hacia la capital del país, Asunción, visitando el colegio de La Salle ubicado en el barrio de Fátima para conocer la realidad de una de las zonas más deprimidas de la ciudad.

Aprovechamos para visitar los principales puntos turísticos del casco histórico y tuvimos la oportunidad de conocer la Exposición ganadera y artesanal más importante del año en este país.

Como dínámica para compartir un tiempo de grupo se realizó la excursión a las cataratas de Iguazú. Partimos muy temprano para disfrutar de una celebración en la Basílica de Caacupé.

Ya de regreso a Pozo Colorado empezamos a recibir a los verdaderos protagonistas de la escuela, nuestros pequeños y amorosos niños y niñas. El domingo 23 tuvimos una celebración especial para darnos la bienvenida al grupo de voluntarios.

Guardamos con mucho cariño el mural que nos dedicó el Hermano Pablo.

El calor se ha hecho notar, el trabajo comienza a ser más intenso pero nos sentimos orgullosos de la estancia en este nuestro pequeño paraíso.

¡Seguiremos informando!

Conchy, Zoila, Elena, Carlos, Alexis, Jeremías y Joel.

Capital federal

Recién llegados a Buenos Aires, y ahí tenemos la ciudad a nuestros pies.

Creo que las ciudades no son sus edificios, ni sus rascacielos más altos o los más emblemáticos. Las ciudades no son ni siquiera sus amaneceres o sus parques o sus puentes, por bonitos, por largos o por espectaculares que sean.

Las ciudades no son sus personas, las ciudades tampoco son sus fachadas, o sus banderas, o sus ríos o sus mares. Ni sus paredes, aunque a veces estas paredes sean paredes pintadas o paredes que hablan o gritan más que sus políticos.

Las ciudades no son las calles que ves desde la ventanilla del colectivo, o desde lo alto de un edificio que desafía el cielo, o el asfalto. Ni las aceras que pisamos cuando vamos de una calle para otra o de una plaza para otra o de un monumento para otro.

Esta claro que ninguno de nosotros vinimos como turistas, pero Buenos Aires no dejo a nadie de los nuestros indiferente. Poco tardamos en enamorarnos de sus calles, sus colores, su gente.

Las ciudades son, bueno, o eso creo yo, lo que nos recuerdan, lo que hemos vivido en ellas o lo que nos proyectan en la distancia.

Hay ciudades que tienes que visitar, puentes que tienes que cruzar, sueños que tienes que perseguir y personas a las que tienes que cuidar.

Proyecto finalizado… se acerca el final de nuestra aventura

Muy buenas a todos los que nos seguís,

Allá por navidades nos llegó el correo que describía nuestro proyecto para este verano. Aunque extenso y con mucha literatura que lo justificaba, en concreto se trataba de construir una cantina. Hasta este curso no existía un lugar donde poder distribuir la comida entre los alumnos de una manera higiénica y organizada. Ahí aparecíamos nosotros y el proyecto que desarrollaríamos en colaboración con PROYDE. Un edificio que construiríamos con tejado de una sola agua y abierto en la parte superior para que corra bien el aire. En el interior unos mesas para distribuir los alimentos repartidas en cuatro espacios.

Comenzamos limpiando el lugar, una ardua tarea en la que quitamos hierbas y maleza, rastrillamos y cavamos hasta que quedo bien limpio. Allanamos el espacio donde se ubicaría nuestra construcción.

Después nos pusimos manos a la obra realizando los cimientos. Para ello tuvimos que cavar las zanjas donde pondríamos los primeros bloques que soportarían el hormigón con la ferralla. Para poner los pilares y crear los cimientos recurrimos a hacer con tablones los moldes y después pusimos la ferralla sobre la que echamos finalmente el hormigón.

Tras estar tarea y una vez fraguado el cemento, rellenamos los huecos de las zanjas con tierra y allanamos el espacio interior de la casa. De esta manera parecía que no habíamos hecho nada porque nuestro trabajo quedaba cubierto, pero así debe ser la base de todo lo importante… incluidas las personas, los valores que no se ven pero que sostienen lo que somos y nuestros actos.

Sobre los pilares y usando listones como referencia fuimos poniendo el suelo con una gruesa capa de cemento, que íbamos mojando una y otra vez para que quedara bien y liso.

A partir de aquí comenzamos a levantar nuestra pared que apenas iba a subir poco más de metro y medio. Una tarea en la que nuestra labor principalmente era rellenar algunos espacios entre los bloques con cemento, trasladar la arena y hacer el cemento, acercar los bloques hasta los lugares necesarios…

Una vez que las paredes cogían altura, empezamos a levantar las columnas sobre las que descansa ahora parte del peso de los muros y que al mismo tiempo se levantarían sobre estos para alcanzar la base del tejado. Alternábamos el cemento solo con arena y con arena y grava en función de lo que queríamos hacer en cada momento. Íbamos cortando los hierros y trenzábamos los mismos entre si atándolos con alambres.

Para que las paredes no quedaran excesivamente bastas cuando enfoscáramos las mismas, hubo que estar tamizando la arena que habían traído desde el río. Palas y palas de arena fueron pasando por el tamiz durante muchos días para poder dejar unas paredes lisas y finas. Así el cemento que hacíamos conesta arena era mucho más liso.

Finalmente llegó el momento de construir el tejado. Quizás lo más complicado fue hacer las vigas sobre las que pondríamos la estructura de madera que iba a formar  el tejado. Paciencia, mucha tablón, medir y cortar para hacer los moldes lo mejor posible…

Para levantar el tejado hubo que hacer mucho uso de la sierra, los clavos y  el martillo. Construimos la estructura en el suelo y la fuimos subiendo por partes. Una vez arriba fuimos fijando la chapa y revistiendo los bordes con latón para evitar que entre agua en la estructura del tejado y para que quede lo más bonita posible.

Este viernes dimos una capa de cal a nuestra obra y después por la tarde le dimos el color. Un marrón apagado en la parte inferior y las columnas con un color crema. Previamente a esta última capa de pintura hicimos la bendición de la casa, para ello la rociamos con vino y rezamos por su servicio y esperemos durabilidad…

Paralelamente hicimos una obra menor que eran unos baños. Para ello el procedimiento fue el mismo porque lo más complicado en este caso que era la fosa séptica ya esta
ba hecha. Así que básicamente levantamos el pequeño edificio con un par de baños. Lo más complicado en este caso era que había que estar subiendo y bajando escaleras para llegar al lugar de la obra por lo que resultaba bastante más duro. También está acabada y pintada. Les dejo unas fotos…

No todo va a ser trabajar, así que el fin de semana nos esperaba con nuevas aventuras. El sábado visitamos Ekali, el santuario de los simios y aunque nos costó entrar, finalmente lo pudimos visitar.  Allí contemplamos monos, chimpacés y gorilas… compartimos un bocata y disfrutamos de un día diferente. Nos adentramos en la selva, encontramos una plantación de chocolate.

El santuario es un lugar donde se recogen animales heridos o bien crías que han perdido en la caza furtiva a sus madres. También existe la solidaridad con el mundo natural.

Y eso si, nuestro viaje al estilo propio del país, apretaditos para darnos calor humano y mucha alegría.  Todas nuestras salidas vienen amenizadas por la música del móvil de Marcos o de Juan y el altavoz que Daniela, que no pudo venir este año, nos prestó y que está haciendo un servicio a la Comunidad impresionante. ¡Gracias Daniela!

Pero como ya les he comentado en alguna ocasión más de este blog, nuestro proyecto va más allá de dejar un par de construcciones. Se trata de vivir una experiencia de voluntariado en la que compartimos la vida comunitaria con otros voluntarios lasalianos de otra cultura. La convivencia entre los voluntarios españoles ha sido uno de los puntos más fuertes del proyecto. Un grupo tan numeroso, no dejaba las cosas fáciles para esto, sin embargo creo que todos estamos satisfechos y muy felices por lo que hemos compartido entre nosotros y como escribe alguno de los padres, hemos creado unos lazos de amistad fuertes que nos dejarán unidos por esta maravillosa experiencia y sus recuerdos.

No menos importante es también la satisfacción que sentimos por la acogida y las muestras de cariño recibidas desde el primer momento de nuestra llegada a Camerún por parte de los voluntarios cameruneses. Hemos compartido mucho con ellos y nos hemos enriquecido mutuamente, siendo capaces de vernos ahora de una manera diferente a lo como lo hacíamos antes de llegar a nuestra casa en Mbalmayo… porque realmente es como nos sentimos, en nuestra casa y eso dice mucho de nuestros hermanos cameruneses.

También hemos intentado vivir a su ritmo, compartir las cosas que para ellos son fundamentales como es la oración. La fe es uno de los elementos que dan identidad a una comunidad lasaliana, y estos voluntarios la comparten cada mañana y cada tarde. El servicio, que es otro de los elementos fundamentales, lo hemos expresado a través de nuestro proyecto y el trabajo desinteresado de todo este mes. Y finalmente el otro valor irrenunciable es la fraternidad que como he dicho hemos desarrollado compartiendo día y noche entre nosotros y con nuestros compañeros cameruneses.

Mañana vamos a visitar el orfanato con el colaboramos desde que el primer año pasamos por esta ciudad. No sé si tendré tiempo de contarles algo más en otra entrada de aquí al jueves, por lo que les adelanto que queremos reparar los somieres de las literas que hicimos el año pasado porque no eran de muy buena calidad y comprar más colchones forrados para evitar que los “disgustos” nocturnos de los niños y las niñas de la casa sigan echándolos a perder año tras año. Pasaremos el día entero en el orfanato, limpiaremos y por la tarde montaremos los somieres nuevos y los nuevos colchones. Seguro que va a ser un día maravilloso. Este miniproyecto es posible gracias a la aportaciones de algunos miembros de la comunidad educativa a los que les agradezco y mucho su aportación, pues seguro que estamos dejando una situación un poco más digna a los niños y niñas que viven en esta casa. Intentaré enviar alguna foto y algún texto… vamos a ver.

Hoy, domingo, nos invitaron a hacer un segundo día español. La principal dificultad es la comida, especialmente porque no nos queda prácticamente nada, así que imaginación. Hemos preparado para comer unos espaguetis con carne y ¡tomate frito casero!… también hemos abierto las últimas seis latas de atún que nos quedaban por si alguien quería mezclar atún en lugar de carne… aunque hemos descubierto que la mezcla de atún, carne, tomate y espaguetis está muy buena. Por la noche hemos preparado sangría, flan y huevos rotos… pondremos algo de paté y almogrote para untar. Al final hemos escapado, pero sobre todo hemos vuelto a estar juntos en torno a unas papas y unos fogones… seguimos construyendo fraternidad. Qué orgullosos nos podemos sentir de los voluntarios que viven en este hogar, españoles y africanos.

Hasta pronto…

De Hakuna Mathata en Karemeno

Hemos llegado al ecuador de nuestra gran experiencia y queremos compartir con vosotros algunas pinceladas de las huellas que está dejando en nosotros estos días en Kenia, en nuestra escuela de Karemeno.

El proyecto que veníamos a realizar va avanzando y tras hacer la parte más dura, teniendo que hacer toda la parte de la cimentación, comenzamos a ver cómo va creciendo y si en estos días hemos puesto nuestros granitos de arena, con pala incluida, ahora comenzaremos a colocar los ladrillos que darán altura e ilusión a este bonito proyecto.

Hemos podido compartir grandes ratos con los chavales de la escuela, tanto en el colegio de secundaria cómo un colegio de al lado de primaria. Las sonrisas, ilusión y miradas de nuestros pequeños amigos han dado vida a las tardes aquí en Karemeno.

También hemos tenido la gran suerte de vivir momentos especiales entre nosotros y  con los hermanos, con una gran celebración de cumpleaños de Sara incluida, estamos muy orgullosos de todo lo que no esta enseñando esta cultura y de convivir estos días aquí, impregnándonos de otros proyectos de la zona y de grandes personas que están haciendo posible que la gente de Kenia y en especial los jóvenes vayan teniendo un futuro más esperanzador.

Seguimos creciendo poa poa y con la filosofía de aquí..HAKUNA MATHATA

 

 

Nuestros primeros días en González Catán

Tras casi 13 horas en avión y un movido viaje en furgoneta a González Catán fuimos recibidos con mucha ilusión y entusiasmo.

La gente de la casa nos esperaba con los brazos abiertos y con ganas de saber nuestra historia. Nosotros por nuestra parte, encantados y algo sorprendidos nos dejamos llevar y enseguida nos sentimos uno más.

Después de un día de adaptación rápidamente nos pusimos con las tareas que nos habían encomendado. La mitad de nosotros fuimos a la colonia, lugar en donde los niños con diversos problemas en casa van a pasar las vacaciones de invierno. Otros nos encargamos de diversos proyectos que ya estaban en marcha como ir a arreglar un parque o pintar la pista de baile.

Sin duda, esta experiencia nos ha abierto los ojos y nos ha ayudado a pensar diferente. Cosas que salieron a la luz la reunión que tuvimos el segundo día.

Ya hemos aprendido mucho, y esto acaba de comenzar.

 

India ‘ 17

Despedida en el aeropuerto de Madrid.

Acogida en La Salle Tuticorin

18.07.2017

Nos encontramos en el primer colegio fundado en la India. Es una suerte para nosotros estar aquí en una pequeña comunidad con seis hermanos.

Clara,Pablo,Luis, Sonsoles,Hno.Arsenio,Patri  y Sara se encuentran a punto de descubrir lo que hay detrás de las cientos de sonrisas que han que han visto desde el autobús que les traía aquí del aeropuerto.

Acogida Aeropuerto Madurai,India.

 

Por la mañana conocemos por dentro y por fuera las aulas.

Por la tarde en una gran final de fútbol en la que nos hacen partícipes y nos hacen entrega de un collar con significado de honor y bienvenida.

Recibimiento con collares y con los Hermanos de la Comunidad.

 

Ganador del partido de Futbol La Salle Tuticorin

Una bonita suelta de palomas y un gran aplauso que hace que nos sintamos como en casa.

Mañana empezaremos nuestra nueva rutina, encaminando los pasos a la labor que tenemos en mente y por la que estamos aquí.

Un abrazo fuerte.

Live Jesus in our hearts.

SAWASDEE (“BIENVENIDOS”)

Parecía que no iba a suceder pero como todo, al final, llegó. Llegó el 17 de julio, momento de coger el avión y poner rumbo a Tailandia los cinco locos que hemos querido empezar a ser parte del paisaje. Tras  catorce horas y dos vuelos, aterrizamos en Bangkok donde fuimos recibidos por los Hermanos del colegio de La Salle.

Una primera noche en la ciudad nos sirvió para descansar e ir conociendo la cultura tailandesa para, a la mañana siguiente , recorrer las seis horas de camino hasta Shanglaburi donde nos esperaba el Hermano Víctor, encargado desde hace cincuenta años del proyecto de las Escuelas de Bambú.

El proyecto ha crecido mucho durante la última década; a nuestra llegada nos hemos encontrado un colegio con dos edificios donde se proporciona educación primaria a los niños y jóvenes de la zona. Además, está el hogar “Blue Sky Home” donde residen 31 niños y niñas de diferentes edades.

El recibimiento ha estado plagado de sonrisas, pese a las modestas condiciones de las instalaciones es impagable la sonrisa de los pequeños tailandeses, birmanos y demás pequeños de otras nacionalidades.

 

Estos primeros días están sirviendo de conocimiento del entorno y de las labores que vamos a realizar, principalmente, el cementado de un camino que ayudará a que los camiones en los que acuden los niños a la escuela tengan mejor acceso, y el refuerzo en los conocimiento de inglés de los alumnos. 

Repartiremos nuestra tarea a lo largo de la semana, intentando compaginar el clima (aquí es época de lluvia) en los trabajos de campo y el trabajo en las clases.

Nos espera un mes intenso de trabajo y de emociones pero ya estamos recibiendo los primeros frutos en forma del cariño que nos dan todos los pequeños, haciéndonos sentir como en casa desde el primer día. Poco a poco, paso a paso, esperamos ir construyendo un vínculo que nos una a ellos por mucho tiempo.

Con el paso de los días podremos ir contando más sobre nuestras vivencias en tierras tailandesas, pero esperamos que estas breves palabras y fotos hayan servido como resumen de nuestra llegada. 

Quiénes somos… Voluntarios en Mbalmayo

Muy buenas a todos de nuevo,

Desde el pasado miércoles ya han pasado unas cuantas cosas muy interesantes que contarles. Evidentemente seguimos con nuestra obra, hoy ya hemos comenzado con la estructura que sostendrá el techo, un entramado de maderas que subimos a pulso y con algo de ingenio. El caso es que poco a poco nuestra pequeña obra va cobrando forma.

También seguimos limpiando una buena zona para que los niños puedan jugar en el próximo curso. Con azadas, rastrillos y palas intentamos dejar todo lo más despejadito y liso posible. Como anteriormente esa parcela había sido sembrada de millo está llena de surcos y resulta un trabajo bastante lento y algo pesado. Pero lo vamos sacando también con ilusión y con ganas.

El jueves apareció uno de los escasos días en los que el cielo estaba despejado a más no poder. Especialmente por la tarde hubo que tirar del protector solar porque empezar a trabajar a las dos de la tarde es muy duro con ese sol. Además de ponernos como cangrejos lo más blanquitos, alguien mencionó la palabra cocacola… fue una desazón comunitaria imaginarse esa botella fresca goteando por fuera del vidrio… ni que decirles que este día dejamos el partido de fútbol a un lado y nos fuimos casi todos a un bar del barrio a tomar esa cocacola, aunque fresca, lo que se dice fresca no estaba. En todo caso compartimos un buen momento y apagamos nuestra “sed” aunque no fuese como lo habíamos imaginado del todo. Y es que en esta parte del mundo lo de bebida fría es un decir.

Este fin de semana ha sido un tiempo de mucha convivencia. El sábado tras lavar la ropa comunitariamente y repartirnos los espacios del tendedero y las pinzas, nos fuimos a Ebogo.

Un precioso lugar bañado por un río inmenso de aguas negras en cuyas márgenes parece querer entrar la misma selva con unos árboles inmensos que hunden sus raíces en las orillas o incluso invadiendo el mismo río. Dimos una vuelta en canoa y nos metimos entre esos árboles para sentirnos definitivamente en la selva, de esas que se ven en las películas.

Después estuvimos comiendo unos deliciosos bocadillos de carne con una hojita de lechuga, un poco de tomate, cebolla, huevo duro y ¡ketchup!. Un placer a estas alturas de nuestra estancia en Camerún encontrarse con algo tan parecido a una hamburguesa. Después de postre tomamos unos dulces parecidos a rosquetes fritos. Vamos un día de fiesta en el que pudimos olvidarnos del arroz y la carne de pollo…

El lugar magnífico, lleno de paz y hermoso. La compañía ideal para estar y compartir. Todo un éxito después de nuestra salida a Yaoundé. Por cierto que la mayoría decidió pegarse un bañito en el río. Desde luego es un grupo movido, deportista y atrevido.

El sábado también al llegar de nuestro paseo teníamos previsto salir al pueblo para tomar algo y bailar un rato. Abortamos la actividad y decidimos hacerlo en casa. Pedimos todos lo que queríamos tomar y nos lanzamos a montar una pequeña disco en casa. Aquí como estamos un poco apartados y no molestamos no había problema con la policía ni con los vecinos. Apuramos hasta bien tarde y lo pasamos genial. La verdad es que alguno se empeñó en salir alrededor de la casa con las linternas para hacer una pequeña expedición nocturna. Esto evidentemente sin la autorización debida… pero lo dejo para que lo cuenten los atrevidos protagonistas. Al día siguiente nos iba a costar levantarnos, pero había que continuar con nuestro fin de semana de salidas.

El domingo salimos al Santuario de Nuestra Señora de la Paz, un lugar precioso a las afueras de Mbalmayo que es como su santuario de peregrinación. Allí hay una congregación de origen serbio, contemplativa. Dimos con una misa con cantos amenizados por xilófonos y tambores, además con un cura español que a diferencia de los curas del país se suele enrollar bastante menos en las homilías. Las lecturas y toda la celebración fue en francés por lo que fue más sencillo de seguir que cuando lo hacen mezclando su idioma local con el francés. El santuario es precioso, pero no menos lo es la zona que lo rodea y sus vistas. Hacia un lado podemos ver toda la ciudad de Mbalmayo y hacia el otro lado un mar verde de selva.

Al regreso descansamos todos porque con la marcha que llevábamos estábamos agotados y empezábamos a ver llegar el lunes lleno de sus tareas y trabajo con el horario exigente que estamos cumpliendo y que les comentaré para que se hagan un poco a la idea de la actividad de cada día. Tenemos la misma hora que en Tenerife por si quieren pensar que estaremos haciendo en cada momento…

Nos levantamos algunos a rezar con la comunidad a las 6:30. A las 7:00 tenemos el desayuno y a las 8:00 comenzamos el trabajo. La parada para comer es a las 12:00 aunque a veces paramos un poquito más tarde. A las 14:00 volvemos a la tarea que por la tarde se suele acabar a las 16:00 aunque casi siempre quedamos un poco más. Después es cuando se suele jugar a fútbol y a las 19:00 tenemos la oración de la tarde a la que por compromiso asistimos todos. A las 19:30 más o menos es la cena. Tras la cena queda un espacio de convivencia, juegos, pelis… y acostarse no muy tarde porque al día siguiente a las 6:00 hay que comenzar a levantarse para asistir de nuevo a la oración. Los fines de semana la oración se retrasa media hora, no es mucho la verdad… pero bueno. Ahora ya puede pensar que es lo que estamos haciendo en cada momento. Eso si, recuerden que los miércoles no tenemos trabajo por la tarde y aprovechamos para visitar otras ONG, la prisión, orfanatos…

Al final de la semana pasada nos reunimos por la noche para ver cómo nos va a cada uno y contar cómo nos encontramos con respecto a la convivencia, el trabajo… y me sorprendió muy positivamente lo que cada uno fue diciendo. Las incomodidades iniciales empiezan a integrarse en nuestro día a día y nos cuesta menos adaptarnos. La convivencia aunque tiene sus dificultades y máxime en un grupo tan numeroso está siendo muy buena. Hay algún roce, pero detrás de esos desencuentros hay un sentimiento grande de fraternidad que hace que todo quede en anécdotas. Vamos que tras la reunión uno sale reforzado de la valía de este grupo. Por eso quiero presentarles uno a uno a este gran equipo.

Laura Rey es una hormiguita trabajando y siempre aportando lo que puede, que es mucho. Nunca se esconde y siempre está dispuesta a hacer lo que le digan. Cuando se desata con sus bromas tiene un punto guasón que desconocía. Toda una compañera. Especialmente disfruto de su compañía a las horas de comer… en breve echaré de menos que me sirva el agua y me cuide…

Laura Díaz también está siempre predispuesta a trabajar en lo que le digan y no suele arrugarse. Aunque parezca poquita cosa se defiende y hace frente a lo que se le ponga por delante con valentía. Cuando la perdemos de vista es fácil saber donde está, basta con mirar donde esté J… La verdad es que se compromete con lo que hace y no le da miedo hacer lo que le digan y participa en todo lo que puede.

Mercedes se echa todo por delante y hace frente a lo que quiera… es especialista en fugarse de aquellas situaciones que no le gustan o le comprometen, pero siempre termina encontrando su sitio. Está siempre riéndose y encontrando algún buen chiste a todo, desde luego uno de los elementos que nos contagia alegría a todos. Atención porque todo se le cae de las manos o todo lo tira…

Ale es del país, entre su pelo rapado y sus ganas de trabajar, la fuerza que le pone a todo y su coraje, lo podríamos dejar por aquí porque hace juego. No para de trabajar y siempre se va ofreciendo a todos para ver que puede hacer. Es siempre de los primeros en llegar y de los últimos en marcharse. De todo se ríe y a todo le encuentra su lado positivo. Eso si, no le pregunten por lo que come porque no tiene palada fino…

Javi, para nosotros Soco, el aparentemente serio porque aunque no lo parezca le gusta una fiesta pero muy mucho. Con su calma y tranquilidad nos va trasmitiendo a todos un poco de “tempo” a la hora de enfrentarnos con situaciones que nos molesten. Tiene tiempo para todos y es un ejemplo de saber estar en la mayoría de las ocasiones. El partido de básquet lo bordó…

José, para nosotros Ayu, siempre emocionado con todo lo que va descubriendo y aprendiendo. No para de preguntar, de mirar, de observar. Parece que le falte tiempo para aprender cosas, especialmente aquello que le acerca a los animales y a la naturaleza. A Ayu lo ponemos a correr a primera hora de la mañana y no para. En el campo de fútbol es un tormento para todos los africanos porque está en todas partes.

Javi Lasso, nuestro guitarrista que cuando quiere nos ameniza con sus cantos… Es un gran descubrimiento por su valía y corazón. Siempre se ofrece y está atento a todo. Es de los que más visita la capilla en las oraciones de la mañana aunque dice que hay días que “Dios no le llama” y entonces continua su dulce sueño. Es un todo terreno con quien se puede ir a cualquier lugar.

Eduardo Pinto, además de unas magníficas aceitunas nos aporta mucho… sus continuas preguntas e interrogantes, su comentarios oportunos… Aunque a veces marca su ritmo y parece que el mundo no va con él, la verdad es que sin él este voluntariado no sería lo mismo. Acepta de buen grado las bromas y es capaz de reírse de sí mismo. No genera problemas y siempre busca soluciones.

Fede, hombre de pocas palabras, pero todas apropiadas y en su momento. Su capacidad para crear bromas especialmente hacia algún componente del grupo es inconmensurable. Siempre arrima al hombro y es fácil que pregunte si puede ayudar o relevarte. Alegre a pesar de lo que puede parecer en una primera instancia y muy amigo de sus amigos. Un lujo.

Iago, alegre y siempre dispuesto a reírse de cualquier cosa. Uno más para alegrar la casa con sus ocurrencias y bromas… y van siendo varios. Su predisposición es siempre positiva y cuando hay que hablar en serio también lo hace, pudiendo mantener una conversación de otro tipo diferente al de las bromas y gracias. Perspicaz es un hacha jugando al asesino, buen compañero y mal rival en el juego. Confiamos en sus paradas para no fregar la última semana tampoco.

Juan es nuestro guitarrista fallido. Uno más a la hora de sumar bromista en el grupo. Es el culto del grupo y afea a todos en el trivial… Aunque es nuestro pichichi hay que ver todo lo que falla en cada partido, quizás es por estar pensando en L… En todo caso otro todo terreno que lo mismo tira dados, juega a las cartas, conversa o trabaja. Vamos a seguir disfrutando de él.

Jesús es nuestro niño chico. Si lo perdemos solo hace falta poner oído porque alguno de sus gritos lo delatará. Les dije que había bromistas en el grupo, pues si quieren otro aquí hay uno más. De vez en cuando se pierde en viajes astrales sin necesidad de recurrir a ningún tipo de sustancias… pero siempre vuelve dispuesto a alegrarnos y a hacernos más fácil el día a día con sus ocurrencias y preguntas. Es indispensable llevar siempre un Jesús en este tipo de viajes…

Marcos es el otro ruidoso del grupo y eso que todos los son y mucho. Imagínense el nivel de decibelios que pueden marcar entre Jesús y él cuando se ponen. Voluntarioso, siempre dispuesto a echar una mano y a trabajar duro cuando haga falta. Alegre y siempre con una “buena” palabra en la boca. Se nota que es un hombre feliz y satisfecho y por eso contagia esa felicidad y satisfacción a los que le rodean.

Fabri, podría ser nuestro médico pero aún le quedan cuatro añitos más. Se ha integrado en el grupo de maravilla y parece uno más. No escatima tiempo para disfrutar del grupo y de cada uno de los que lo forman. Es una persona que siempre parece dispuesto a disfrutar de cada momento y a aprovechar lo que vive en cada instante. Como es un poco más mayor que el resto nos echa una mano de vez en cuando a mover al grupo.

Jaime, también es hombre de pocas palabras, aunque es nuestro traductor oficial y la verdad que lo está haciendo muy bien. Es la tranquilidad y la seguridad del viaje para mí. Su aportación al grupo es vital desde la cercanía de la edad pero también desde la responsabilidad que le da su papel en este año. Seguro que su vivencia de este voluntariado está siendo muy diferente a la que ha pudo vivir hace cinco años. En todo caso y de eso no me cabe la menor duda, lo está disfrutando y sigue descubriendo cosas. Muchas gracias por atreverte a acompañarnos y por asumir ese rol de responsable que hace que las cosas se vivan de otra manera.

Y me voy a despedir antes de que los mosquitos se ceben conmigo más de la cuenta. Por ahora mi compañera estaba siendo una luciérnaga que pasaba una y otra vez por delante alumbrando con su fulgor esta noche oscura en la que las nubes cubren el cielo camerunés. De la misma manera este voluntariado es para mí como
esa luciérnaga que brilla con luz propia y que ilumina muchas otras cosas que me toca hacer durante el resto de año. Es curioso lo que descubre uno, cada año, en las propias vivencias de mis hermanos pequeños  y la felicidad que me trasmiten cuando les veo crecer y madurar en cada día de convivencia y trabajo. Así que feliz, contento y muy satisfecho, pero sobre todo muy bien acompañado.

Así me despido de ustedes hoy, como siempre, recordándoles que seguimos con salud, con ilusión y con las mismas ganas que cuando empezábamos nuestra aventura en Mbalmayo…  o quizás con más. Buenas noches desde este rincón tan hermoso y sobre todo tan sonoro como es la selva tropical de Camerún. Dejen volar su imaginación… y viajen con nosotros.

Primeros días en tierra guaraní / Peteĩ ara ko yvy Guaranime

Comenzamos nuestra aventura el día 14 de julio de 2017 desde el aeropuerto Tenerife Norte en las Islas Canarias con nuestras maletas cargadas de mucha ilusión.

Llegamos el día 15 de julio al aeropuerto de Asunción donde fuimos recibidos por el Hermano Arsenio con un desayuno de productos típicos del país. Desde aquí agradecemos su calurosa acogida desde el primer momento haciéndonos sentir como en casa.

Con el estómago lleno partimos hacia Pozo Colorado, donde se encuentra la escuela de San Isidro, lugar en el que desarrollaremos nuestra labor de voluntariado. Una vez allí recibimos la bienvenida de la Comunidad Lasaliana de la escuela: Hermano Roque, Hermano Rodolfo, Hermano Pablo, Hermano José y el director del internado, el Hermano Aníbal. Disfrutamos de un almuerzo con un rico asado preparado por el Hermano Pablo.

Tras visitar las instalaciones y conocer de cerca la realidad actual del colegio, nuestra función estos días será ayudar a preparar las instalaciones antes de la llegada de los niños, el domingo 23, después de sus vacaciones de invierno.

El invierno paraguayo se ha hecho notar con una bajada brusca de temperatura que se hace mucho más llevadera con nuestras tardes de café.

Continuaremos informando de nuestra labor de voluntario en próximas entradas. Enviamos un fuerte saludo a todos, especialmente al resto de voluntarios que se encuentran en los diferentes lugares del planeta. Queremos transmitir nuestra felicidad de tener la suerte de vivir esta experiencia única que va tomando color y olor.

Conchy, Zoila, Elena, Carlos, Alexis, Jeremías y Joel.